9 sept 2007

Berlín sobre una bicicleta

18/7/7 - 21:10

Lo primero que he hecho hoy ha sido realizar las compras de comida y agua en el supermercado más cercano al Hostel, justo antes de subir al tranvía. Posteriormente me he dirigido a mi primer visita del día, la Torre de TV. Berlín, desde 220 metros de altura es una ciudad muy diferente. De entrada te das cuanta de su tamaño, pues no logras divisar su fin en el horizonte en ninguna dirección. Después, puedes ver claramente las diferencias entre la zona Este y la zona Oeste de la ciudad. Una experiencia única donde uno se siente Dios con todo a sus pies, pero al mismo tiempo muy insignificante y pequeño en medio de tantas y tan bellas cosas.

Me ha gustado la perspectiva de ver las cosas des de arriba, así que he estado toda la mañana subido a edificios. Primero la cúpula del Reichstag y luego la Columna de la Victoria. Ha sido una gran idea, muy útil para acabar de situarme y empaparme de la ciudad. Y era el momento de adentrarme definitivamente en ella, de empezar a moverme de un lugar a otro.

Y casi sin querer he encontrado una forma muy original de hacerlo. Quería buscar una nueva forma de ver la ciudad, y la he encontrado al mediodía, justo después de comer en un buffet libre oriental por unos 5 €. En la esquina de Oranienburgen Strabe y Krausnickstrabe, en pleno corazon de Mitte y a unos pasos de la Nueva Sinagoga, empiezan unos recorridos guiados muy especiales. Circuitos de cuatro horas en bicicleta por la ciudad con un guía en español, y por el que solo pagas lo que puedas. + Info



Allí conocí a Jorge, un vasco nacido en Guernica que vivía en Berlín des del mes de Marzo. Había llegado buscando nuevas experiencias y mientras mejoraba su alemán, trabajaba como guía en español. Me dijo que las sensaciones de visitar una gran ciudad subido a una bicicleta eran muy distintas, y estaba en lo cierto. Aunque repetí alguna visita del día anterior, la perspectiva era completamente diferente. Por ejemplo, acercarse pedaleando a la Puerta de Brandenburgo por la Avenida del 17 de Junio, dejando atrás la Columna de la Victoria y pasando ante el memorial a los soldados del ejercito rojo me ha puesto la piel de gallina. No deja de sorprender también el hecho de moverse por una de las ciudades más grandes de Europa en bicicleta sin tener que preocuparse de la presencia de los coches. El respeto hacia los ciclistas es máximo y siempre tienes prioridad circules por donde circules. Madre mía lo que nos queda por aprender a los mediterráneos en ese sentido…

De entre los nuevos lugares que he visto cabe destacar la Nueva Sinagoga judía, y el barrio hebreo. Este edificio se salvo de milagro de la represión nazi, y curiosamente fueron los bombardeos aliados los que lo deterioraron. Ahora, ya restaurado, es uno de los edificios mas conocidos de la ciudad. Curiosamente en la misma calle encontramos otro edificio más famoso por lo contrario, por su estado mas bien ruinoso. La casa ocupada más conocida de la ciudad y posiblemente del mundo es un bullicio de gente de movimientos alternativos y la cultura más vanguardista. Pintores, músicos, y otros artistas, incluso una sala de conciertos y un cine ocupan los diferentes espacios de un gran edificio semiderruido que ahora es uno de los mitos de la ciudad y que recibe el apoyo y cuidado del ayuntamiento. La casa sobrevive con subvenciones, pequeños alquileres, el bar de la planta baja… No se si todo esto liga mucho con el sentimiento ocupa, pero como me dijo Jorge, hace que se respire un ambiente diferente en todo el barrio, un ambiente de “peña que no quiere pasarse la vida corriendo”. Y si alguna cosa hay en Berlín después de dos guerras mundiales y décadas de comunismo son casas, fábricas y almacenes abandonados. Es por ello que mientras se va restaurando todo poco a poco, son muchos los que acaban ocupados y utilizados por jóvenes para vivir o realizar sus actividades.

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